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EL TABAQUISMO Y EL CÁNCER DE CUELLO UTERINO

Las sustancias tóxicas en el humo del cigarrillo pueden debilitar el sistema inmunitario del cuerpo, haciendo más difícil matar las células cancerosas. Cuando esto pasa, las células se siguen multiplicando sin que nada las detenga.

Las sustancias tóxicas en el humo del tabaco pueden dañar o cambiar el ADN de una célula. El ADN es el “manual de instrucciones” de las células que controla su crecimiento y funcionamiento normal. Cuando se daña el ADN, una célula puede comenzar a crecer sin control y formar un tumor canceroso.

¿Cómo está relacionado el tabaco con el VPH?

El tabaquismo actual se asoció con un moderado riesgo de infección por VPH; este riesgo aumenta al incrementar el número de cigarrillos fumados por día, las mujeres que reportaron fumar 15 o más cigarrillos al día tenían un riesgo 2 veces mayor de positividad a VPH. En el 2004 se reportó que en las mujeres con VPH oncogénico, el tabaquismo se asoció con un riesgo mayor para NIC 1 y NIC 2-3.

¿Cómo afecta el tabaco con el VPH nuestra vida cotidiana?

El tabaquismo en conjunción con los estilos de vida poco saludables, el estrés, la falta de apoyo social, el abuso de alcohol y drogas, así como la deficiencia de micronutrientes antioxidativos pueden favorecer que las células infectadas por VPH degeneren en un proceso cancerígeno en el cuello del útero.

¿Cómo se pueden prevenir el cáncer relacionado con el tabaquismo?

Dejar de fumar disminuye los riesgos de cánceres de CACU, pulmón, boca, garganta, esófago y laringe. A los 5 años después de dejar de fumar, su probabilidad de tener cáncer de boca, garganta, esófago y vejiga disminuye en la mitad, diez años después de fumar, su riesgo de morir por cáncer disminuye en la mitad. Por lo tanto, para prevenir la progresión de una infección por VPH a una carcinogénesis del cuello es importante entender los efectos negativos del tabaco en la evolución de la enfermedad y hacer una invitación para dejar este hábito